Reinventarme ahora que no sangro,
asomarme al balcón del que será,
retregarme la piel con esponjas porosas,
que limpien las células muertas y tu olor.
Abonar el campo del olvido,
casi nunca me descuido, por si acaso:
taponar las grietas del dique que contiene todos y cada una de las voces
que me quedaron por darte.
Y el... cobarde¡¡, escrito con tus actos que me vibra en la garganta
Ni mirarte, ni pensarte, ni acordarme.
Dejar de colgarme de cualquiera,
Dejar de tropezar en las aceras,
Dejar de claudicar en mis batallas.
Ni mirarte, ni pensarte, ni acordarme...
Aprender inglés, ir más a clase.